Alfileres


Se de la noche que nos cuece siempre entre sus ritos. Que nos azula y nos derrite como una gema de lapislázuli. Se de la noche que te llenará de estrellas, y que quizás te las obsequie, o también puede que se las cobre con una briza desgraciada.

Pero también se (y es tan solo cuestión de tiempo, ya vas a ver) que al abrir un nuevo día, al llegar la claridad, brotarán rubios de tu cuerpo diecisiete cascabeles tiernos y unos bulbos de muscari que no vas a poder creer. Y serás tan diurna y fresca que estallarás de sonreír. Puedo verlo, te lo juro, cruzará este mismo sol en un prisma tu ventana, y será tu espalda curva todo el verde en la montaña; y serás la savia espesa que se escapa de las ramas; o las gotas de la lluvia sobre tensas telarañas.

Lo supe el veinticuatro de marzo en que te vi cruzar la tarde transparente; estabas tan cándida, amarilla, terrenal, soberbia, que te sentí una pócima de tigres y palmeras corriéndote en la sangre; entonces eras la pequeña cría hembra en su manda trinitaria. Después pasaron muchos años, y otra vez lo supe ayer, al verte nuevamente. Y estabas tan fémina, felina, femenina, forestal y floresta que colgabas de una tela como el musgo de las lianas; yo te vi desnuda en trapos, cueros y metales; y era tu presencia tan selvática, tan leónida, tan amazónica, que no pude no escribir.

Al salir oí estas líneas rezadas a graffiti en el callejón de atrás; o tatuadas en los cuerpos del abasto; o en los tantos sortilegios de las brujas; o quizás en mi memoria, al dorso de un comodín: “Tres consejos trae el viento: No alfileres, la nieve puede ser lujuria. No aceleres, ya deberías saber que el tiempo son los padres. Y no desesperes, que el mundo es una máquina gigante, y un embudo, y el amor salvarte.”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ufff!!! Bellísimo!!

Anónimo dijo...

muy impresionante, la verdad... hermoso