Finjo escribir estas mismas líneas…
Por suerte no me conoce tanto como para saber que, a través del reflejo del monitor, la estoy mirando.
Ella dibuja, escribe, piensa y escucha. también fuma.
Yo, con sutileza de compilado casual, desparramo las mejores canciones por todo el living.
…pienso que ella también finge concentración. Entre trazo y trazo estará intentando adivinar mis ideas. Miles de posibilidades se le ocurren.
En una de sus fantasías acierta perfectamente y descifra mi cerebro, pero rápidamente la descarta.
…es que de un arrebato, se convence de que la realidad es más terrenal que sus pensamientos.
Por cierto, se equivoca... hay poco de terrenal aquí.
En unos minutos dirá mi nombre. Yo sin dudarlo voy a abandonar el texto y cuando se duerma, tal vez lo retome. Tal vez no.
Va a tomar coraje y, en un acto de seguridad plena, hablará de la finitud de la relación. Esta vez con fechas más exactas de las que yo esperaba.
Horas después, alborotado y sin su reflejo, volveré al monitor escribiendo que -el error fue darle más seguridad de la necesaria-. Después voy a consolarme pensando que -lejos de dársela, fue ella quién la arrebató- (a claras sabiendas de que en el fondo soy débil)
Me conoce lo suficiente como para saber eso.
Tiene la belleza de una dama y los miedos de una niña.
Por mi parte, los mismos miedos, de belleza… poca.
Algún día va a entender que soy un tipo raro. Ella cree saberlo.
Algún día entenderá el precio de enamorarse con y de, un corazón loco.
Yo, por mi parte, pago ese precio día a día sin pedir explicaciones.